La enorme demanda de libros ilustrdos para niños y el extraordinario crecimiento de este campo de las artes en las últimas décadas está relacionado con el reconocimiento de la importancia de estos medios para la socialización de valores, la formación de conceptos y referentes éticos y estéticos, lo cual hace de la ilustración infantil un campo de enormes posibilidades para la realización profesional.
De igual manera la concepción integral de libros infantiles abre un campo significativo para la exploración estética y el cultivo de autores con capacidad para proponerse el desarrollo de sus habilidades narrativas y gráficas en torno a productos editoriales dirigidos a este tipo de público.