Las elecciones 2010: vote ahora, arrepiéntase después
Había planeado tener aquí unas reflexiones acerca de la caricatura y de los caricaturistas de opinión en este país del Sagrado Corazón, a propósito de la exposición "La caricatura en Colombia después de la independencia", pero antes, habrá que decir algunas cosas acerca del proceso electoral en curso, porque el asunto no es quedarse hablando del tema como si todo fuera historia patria sino de la necesidad de conectarse con la 'palpitante actualidad' que reclama al lápiz a veces el dibujo, a veces la escritura. A veces las dos cosas.
En primer lugar, lo que resulta casi que forzoso - sobre todo si se tiene alguna relación con la academia o con las diferentes manifestaciones de las artes o si cabe uno de alguna manera dentro de ese segmento de la sociedad denominado 'independiente' - es poner en cuestión esa presunción de que ya las cosas están dichas, que para felicidad de todos se ha impuesto el ‘voto de opinión’.
Justamente es ese carácter 'razonable', ese 'curso lógico de las cosas' el que primero pone sobre alerta acerca de la manera en que tiene lugar el debate electoral en Colombia. Suele pensarse que el voto de opinión, por oposición al voto amarrado a las maquinarias, sería un voto criteriado y reflexivo. Sin embargo, lo que vuelve a mostrar el curso actual de la ‘contienda electoral’ es, todo lo contrario: la instalación de Mockus en las encuestas no obedece a que ese creciente sector de ‘opinión’ ejerza una capacidad analítica y crítica en torno a unos programas políticos, en torno a unas ideas coherentes, en torno a unos postulado de solución a los problemas estructurales del país. Nuevamente, como en otros momentos, lo decisivo aquí son unas certezas de ocasión, alimentadas en estrategias de marketing político, y por la manipulación de la opinión pública, terreno donde los medios son amos y señores. Las decisiones políticas se vuelven materia de ‘masteres’ en mercadeo, encuestas telefónicas o de calle, de comentaristas ‘especializados’ y de los gerentes de agencias de investigación de mercados y no de un verdadero debate ciudadano. Y eso es lo que explica la existencia de una opinión voluble que ayer por la noche –se supone – apoyaba en un ochetaypico por ciento al representante de las mas descarada expresión de la politiquería, la corrupción y la para-política y hoy amanece - se supone - con un entusiasmo desbordante por la renovación y la anti-política.
En el terreno del marketing electoral y de la sociedad del espectáculo son los pálpitos, las emociones fuertes, los pases mágicos, los efectismos de teatro los que determinan las decisiones de la opinión y el rumbo del país. Y en ese sentido los debates televisivos son todo menos la exposición abierta de ideas. Es una puesta en escena en la que cada candidato mide sus pasos y trata de no salirse de un libreto que habitualmente no incluye los temas de fondo, ni las preguntas en torno a temas 'incómodos'.
A pesar de que lo menos popular en estos momentos es tratar de razonar en términos de lo que representan la opciones políticas es justamente eso lo que trataremos de hacer
MOCKUS

En general, a pesar de las ventoleras de una supuesta renovación política Mockus nunca ha tenido pretensiones de gran reformador. Véase que la referencia necesaria de su gestión es la alcaldía de Bogotá y que evidentemente la gestión de ciudad y en concreto uno de los problemas bandera, el de la “movilidad” se ha pretendido resolver desde una lógica eminentemente neoliberal. En otras palabras el
modelo Transmilenio se hizo en función de garantizar un gran negocio a un grupo de particulares poderosos. Uno se pregunta como esos entusiastas de la ola verde podrían sustentar como progresiva una política en la que los contribuyentes (la ciudad) aporta el 85% de la inversión recibiendo a cambio solamente le 6 % de los beneficios. Es decir que por medio de recursos públicos se garantiza las condiciones de operación para que un monopolio concentre cada vez mas riquezas.
Se ha vendido la idea de un académico que puede cambiar el rumbo del país en un sentido positivo pero uno se pregunta como se corresponde esto con un Mockus que defiende abiertamente la precarización del empleo o que, en el tema de la educación - que se supone es su tema por excelencia – el referente mas real es el de su paso por la rectoría de la Universidad Nacional donde agenció el proceso de privatización que hoy tiene contra las cuerdas en el aspecto financiero a la principal institución de educación superior en el país.
Mockus defiende insistentemente el carácter sagrado de la ley, lo que en filosofía política – y en la práctica de los hechos – es la base del autoritarismo. La ley es una construcción humana (no caben aquí presupuestos teológicos) y en tanto tal, perfectible y cambiante. Lo paradójico es que en su momento, exigía la renuncia de Uribe a propósito del escándalo de la Yidispolítica, - una de tantas violaciones flagrantes de la ley durante el presente gobierno, hecho que garantizó la reelección del presidente -. Sin embargo ahora, en la cresta de la
ola verde, sale a defender incluso la segunda reelección de Uribe como algo bueno para el país*. ¿Es esto garantía de legalidad, de honestidad y de cambios en las costumbres políticas?
PETRO

El Polo mostró en una etapa anterior, coherencia y capacidad para presentar un proyecto político y para asumir la bandera de las grandes trasformaciones que están pendientes en el país, entre otras, la de las costumbres políticas. Sin embargo poco a poco se han impuesto a su interior prácticas y posiciones que han venido restándole la capacidad para asumir el liderazgo que se anunciaba. No puede ser uno iluso en el sentido de que esto es lo que le resta eficacia, cuando es claro que esas son las prácticas que mantienen en el poder a los partidos políticos tradicionales. No. Lo que sucede es que el espacio, el imaginario de renovación que representaba el Polo se ha desdibujado y lo que muestra el curso del debate electoral es una tendencia peligrosa a que el Polo se reduzca a una condición de minoría, lo cual resultaría paradójico porque se supone que las tendencias dominantes allí se han abierto paso con un discurso que pretende justamente hacer una crítica de prácticas que convirtieron a la izquierda en una 'capilla'. Petro, que desempeñó un papel brillante en la denuncia de la parapolítica después ha tenido actuaciones que dejar mucho que pensar como su voto por la elección del actual procurador Alejandro Ordoñez un oscuro personaje dedicado a “hacerle la segunda” al poder ejecutivo y a perseguir a dirigentes de la oposición como al senador Robledo (su copartidario) y a Piedad Cordoba, a quienes ha tratado de vincular al expediente de la tal 'farcpolítica' . Así mismo, Petro se afana por tratar de congraciarse con ciertos sectores de opinión, desdibujando su pasado de izquierda y para ello nada mas rentable que tomar como punto de refrencia a Chavez de tal modo que en uno de los frecuentes coje-coje entre mandatarios, ha salido a decir que ofender a Uribe es ofender a la nación y al pueblo colombiano(!). Sin embargo, no hay duda de que el Polo sigue siendo -pese a que allí puede encontrarse 'de todo como en botica' - una coalisión que representa las nuevas búsquedas que tiene lugar en latinoamérica. Ojalá las ansias de poder, las prácticas clientelistas y las insconsistencias políticas no termine dando al traste con lo esencial del proyecto político.
NOEMI

Una mujer que defendió y defiende la decisión de impedir que los colombianos se enteraran de los que pasaba en el Palacio de Justicia, donde ya hoy es evidente que el acallamiento de los medios sirvió de cortina de humo para que los generales siguieran adelante con los crímenes que ahora han salido a la luz pública y que hoy se da codazos con los otros uribistas para disputarse el honor de darle continuidad a la política de seguridad democrática – ¿acaso habrá que esperar otros 20 años para que se reconozcan los crímenes de hoy y entonces 'la opinión' se rasgue las vestiduras cuando ya queda poco por hacer? – es la candidata de un partido que ya era obsoleto en los años 30 del pasado siglo, y la que se postula hoy como abanderada de la renovación y de la lucha contra la corrupción. ¡Dios nos libre!
SANTOS

La bandera de este candidato “Retroceder no es una opción” muestra a las claras y sin muchas vueltas que sus argumentos fuertes son sus éxitos en los campos de batalla . Es muy poco probable que de verdad este insigne Atila vaya alguna vez a la línea de fuego, o que sus hijos lo hagan (ellos conocen los helicópteros militares porque su papi los lleva en ellos de paseo a su finca de tierra caliente). Esos éxitos incluyen, quien lo duda, lo ‘falsos positivos’, las victorias de los grupos paramilitares y su corresponsabilidad en las chuzadas y en otras perlas que salen a la luz pública cada día. Su arrogancia va de la mano con su incapacidad para reconocer y plantearse soluciones a los problemas estructurales del país que para el comienzan (y terminan) con la cacareada seguridad democrática. Tan grave es el problema de su falta de credibilidad que en pocos meses se ha petaqueado el 'capital político' de su jefe y ahora está tratando de presentarse no como un guerrero sino como un equilibrado estadista, habilidad que según él, es de caracter hereditario.
VARGAS LLERAS

Sin el menor empacho decía en una entrevista que para aspirar a la presidencia en Colombia, ser descendiente de un expresidente de la república es un factor importante. Eso es cierto: estamos en un país en el que el poder se hereda y los delfines aprenden tempranamente a comportarse con la arrogancia de los principitos, a hablar a nombre de la patria y a considerarse los voceros legítimos de la nacionalidad. En el trance de diputarse el dudoso honor de ser el mayor defensor de la seguridad democrática y a la vez diferenciarse de su inspirador, acuñó un eslogan que muestra las dificultades que encuentran para presentarse a la opinión, quienes no poseen un discurso propio:
mejor es posible.
PARDO

El candidato del glorioso Partido Liberal, que ha venido en las últimas décadas buscando presentarse como el abanderado de las causas populares y tratando de despertar el entusiasmo de las masas agitando angustiosamente el ahora desteñido estandarte de Uribe Uribe y de Gaitán, escogió - dentro de ese variopinto conglomerado donde está desde Piedad Cordoba hasta Cesar Gaviria y los más connotados caciques de las regiones - a quien mejor les representa. Rafael Pardo, que a falta de carisma propone seriedad, en estos días, al ser interrogado por un periodista acerca de las razones que llevan al Partido Liberal a aceptar la votación de alguien que resulta ser la esposa y heredera política de uno de los acusados por la parapolítica, hoy en la cárcel, (una estrategia que supuestamente era patrimonio del PIN), este aplomado hombre, empezó a decir que le repitieran la pregunta. Al final, debió ponerse en evidencia recurriendo al mismo recurso con el que Uribe defiende a Valencia Cossio, a José Obdulio y a otros de esa misma pelambrera: que en Colombia no hay delitos de sangre y que la susodicha señora no tiene ninguna demanda en su contra. Hasta ese momento pudimos darnos cuenta de que, en efecto,detrás de su talante serio, el candidato liberal esconde un muy fino sentido del humor.
* En el último debate de los candidatos el martes 27 de abril, en City TV, Mockus ha vuelto a decir, a propósito de la solicitud de extradicción de Juan Manuel Santos por parte de un juez en Ecuador: "Una acción de Estado, claramente, y usted tiene razón, no puede ser sujeto de un proceso penal. Como lo dijo usted, es un adefesio. Ni usted, ni el general Padilla (Freddy), ni ninguno de los que participó puede ser extraditado, ni siquiera existiendo una voluntad de hacerlo". ¿Y no que la ley es sagrada?. Por lo visto el filósofo Mockus no ha visto la paradoja que existe en el hecho de que el Estado puede estar a la vez dentro y fuera de ley.
Es claro que las opciones políticas que colmen las expectativas de los colombianos y que en nuestra (modesta) opinión representen el proyecto que empezará a realizar las transformaciones de fondo que necesita el país, están en construcción. Sin embargo si usted tiene suficiente sentido del humor e insiste en ejercer sus 'derechos ciudadanos', entonces le sugerimos votar el día de las elecciones con el siguiente tarjetón. (¡Y aténgase a las consecuencias!)